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REFORMA DE UN PINO

NIVEL: Principiante

 
El siguiente articulo muestra como trabajar un Pinus pumila de vivero. Cuando nos encontramos con este tipo de material, donde no ha sido pensado para trabajarlo como Bonsai, lo primero que debemos hacer es analizar la planta por los distintos lados. Para ello nos ayudaremos con el siguiente esquema:

 

1. Posición de las ramas.

2. Análisis del nebari (base de raíces)

3. Análisis del tachiagari (distancia entre el nebari y la primera rama)

4. Posicion de plantado

 
ANALISIS PREVIO
1. Posición de las ramas.
 
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Una buena distribución y abundancia de ramas, aunque no estén en el lugar más adecuado, nos será de gran utilidad en el momento del diseño. Particularmente en el caso de las coníferas esto es todavía más factible, ya que podemos modelar la o las ramas casi a nuestra entera necesidad (figuras 1 y 2)
   
Para el caso particular del árbol de este articulo, además de tener una buena cantidad de ramas, casi todas ellas estaban en buena posición.
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Posible frente Lado posterior Lado derecho Lado izquierdo
   
2. Análisis del nebari (base de raíces)
   
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Al sacar el árbol de su maceta original vemos la abundancia de micorrizia, esto nos indica claramente que es una planta completamente saludable. Podemos observar el “polvo blanco” en la figura 7 y una ampliacion en detalle en la figura 8.
   
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También podemos ver que la planta ha sido abonada con abundancia durante su cultivo en vivero. El tipo de abono que vemos en la figura (9) es de liberación lenta, lo que nos asegura que durante varios meses el árbol no pasara por ninguna carencia de nutrientes.
 
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Este es un árbol bastante joven, el nebari recién se esta formando, pero si es importante, descubrir la superficie de tierra para ver como se viene conformando el nebari, que con el tiempo, a medida que crezca iremos descubriendo (figura 10).
   
Es en esta etapa donde una poda bien cautelosa de las raíces nos va a evitar más de un dolor de cabeza cuando dentro de unos años no nos guste el nebari que tiene nuestro Bonsai.
   
3. Análisis del tachiagari (distancia entre el nebari y la primera rama)

Uno de los grandes relegados del diseño de Bonsai, muchas veces no se tiene en cuenta el tachiagari, sin embargo es, por decirlo de alguna manera, la alfombra roja del follaje. Intuitivamente miramos primero las raíces, después continuamos por el tachiagari para posteriormente mirar el follaje en todo su esplendor.

Por tanto además de proporcionarnos la altura máxima que debería tener nuestro Bonsai, cumple esta otra función. Es indudablemente una zona muy observada. Debe, entre otras cosas estar limpia, libre de musgos y líquenes, con heridas curadas o en proceso de curación, etc.

   
Click para agrandar En nuestro árbol, (figura 11) por ser un árbol joven, recién se esta formando, y lo mantendremos como cualquier otra parte del árbol. No es muy extenso pero con el tiempo sin lugar a dudas engrosara conforme vaya creciendo.
   
4. Posición de plantado.
Una vez analizada la posición de las ramas; como se conforma el nebari, y el tachiagari. Recién y solo recién nos decidimos a por un frente adecuado para nuestro Bonsai. El lado que por su mejores características optamos que seria el frente de nuestro futuro Bonsai es el que vemos en la figura (1)

Una vez reunida casi toda la información necesaria solo nos resta ponernos manos a la obra. Para ello, también seguiremos un orden lógico de trabajo que detallamos a continuación:

MANOS A LA OBRA

   
5. Poda de Ramas
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Lo primero que nos conviene hacer en esta etapa es podar todas aquellas ramas y brotes que no vamos a usar, o porque son demasiado débiles, o bien porque salen en mala posición (figura 12)

Una vez realizada la poda anterior, veremos con mas claridad que ramas deberemos podar.

   
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En la figura (13 y 14) vemos que esta rama debía ser podada ya que además de crecer directamente hacia arriba, la distancia y grosor de ella estaban fuera de sintonía con el resto del árbol.
   
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Al ser una poda importante, también nos dejo más claro que hacer a posteriori con la nueva posición de las ramas del árbol. En las figura 15 vemos una foto del árbol antes de comenzar la poda y en la figura 16 vemos el después de la poda.
   
Click para agrandar Esta poda, que a primer momento podría resultar excesiva como podemos ver en la figura 17, también nos ayudara a equilibrar la cantidad de follaje que le dejamos al árbol con respecto a la poda de raíces que le haremos.
   
6. Alambrado
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El alambrado de esta planta se limito a muy pocas ramas, casi no fue necesario ya que la distribución era muy acertada. Además, de esta manera evitamos un sobre estrés innecesario en esta etapa. Si tuvimos la precaución de comenzar a dirigir todas aquellas ramas que estaban realmente en mala posición. El resultado del alambrado lo vemos en la figura 18.
   
7. Poda de Raíces
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La poda de raíces es necesaria, básicamente por dos motivos. El primero, de mayor interés para el bonsaista, ya que es lo que nos permitirá reducir el nebari para poder plantar el árbol en una maceta de Bonsai, el segundo es que al podar las raíces, incentivaremos la formación de raíces más jóvenes que es de donde mejor se alimenta la planta.

Lo primero que haremos será “peinar” las raíces para ver donde debemos cortar, esto lo vemos en la figura 19, a continuación podaremos el excedente. El resultado de esta poda lo vemos en la figura 20. En la figura 21 vemos una foto del detalle de las raíces tras la poda.

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8. Trasplante
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El trasplante tras la poda de raíces no debería implicar ninguna complicación. Trasplantaremos al árbol en una maceta de entrenamiento para que pueda desarrollarse cómodamente. Esto permitirá una gran soltura en el crecimiento de sus raíces, que por consecuencia directa incentivara la formación de nuevos brotes. Se utilizo corteza de pino como sustrato, con una abundancia de abono de liberación lenta, como podemos ver en la figura 22, es importante destacar que solo podremos colocar tal abundancia de abono, si lo que utilizamos es de este tipo de fertilizante, si lo hiciéramos con otro tipo, las raíces no lo soportarían.
   
Click para agrandar En la figura 23 podemos ver el resultado final de nuestro trabajo. Seguramente pasaran unos años antes de que podamos pasar nuestro Pinus pumila a una maceta de Bonsai adecuada.
   
Autor: Enrique Acevedo Nancollas
 

 

 

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